Voy a desafiar la gravedad, con un paracaídas

Voy a correr y desafiar a la gravedad con un paracaídas. No me va a importar la resistencia del viento, no me va a importar lo torpes que se ven las montañas detrás mío, voy a tocar dos notas seguidas sin importar si afina mi voz con los colores del sonido, voy a lanzarme al abismo y a tomar una carretera hasta el fin de los días, para ver la colección de imágenes grabadas a fuego en mi mente, para que cuando sea anciano no necesite tirarme de un paracaídas para entender los secretos del viento, supongo que un rayo de sol me va a hacer recordar lo bello, lo simple, lo completo que era sentir el viento sobre la cara, el aroma intenso del café me hace más fuerte y más humano, los amigos del verano y el invierno los voy a extrañar tanto como hoy, se fueron para seguir iluminándonos desde allá.

No nos damos cuenta que estos son los mejores días de nuestra vida, nos ahogamos con el whisky, nos volvemos más miedosos, no queremos saltar al abismo ni sentir el viento porque todavía hay tiempo para sentir y entender las cosas simples que se vuelven lejanas y tremendas para nuestro corazón emparchado de ilusiones.

¿Por qué no podemos amar abiertamente, decir la verdad y lanzarnos a las experiencias directas? No quiero ser un biólogo, un androide sin criterio, no quiero jugar a la rayuela siendo un anciano, no quiero quemar etapas, no quiero que se pase el tiempo de vivir sin vivir.

Quiero ir hacia el fuego como el rinoceronte. Mis vocales viajaron hasta España sin tener miedo, sin dinero, sin cenizas en los bolsillos de mis pantalones, fui a buscar la libertad plasmada en el rubí del alma de los pobres, enfrentar nuestra propia enajenación puede animarnos a pisar las serpientes y a saber quiénes somos. Vivir solo depende de nuestro corazón latiendo al ritmo de los recuerdos, estos son los mejores días de tu vida, ser jóven es vivir, ser anciano es recordar. No tengas miedo, no finjas demencia, no prejuzgues los juicios, todavía hay tiempo para reír y comprarnos un chocolate en la esquina del Sol.

Atte
Charles R. Darwin

1 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Están en armonía entre sí los que apoyan la evolución? ¿Cómo afectan estos hechos lo que usted piensa en cuanto a lo que ellos enseñan?
La introducción a la edición centenaria de El Origen de las Especies, de Darwin (Londres, 1956), dice: “Como sabemos, hay gran divergencia de opinión entre los biólogos, no solo en cuanto a las causas de la evolución, sino hasta en cuanto al proceso mismo. Esta divergencia existe debido a que la prueba es insatisfactoria y no permite llegar a ninguna conclusión segura. Por lo tanto, es correcto y apropiado llamar la atención del público no científico a los desacuerdos que existen respecto a la evolución” (por W. R. Thompson, entonces director del Instituto de Control Biológico de la Comunidad Británica de Naciones, Ottawa, Canadá).
“Un siglo después de la muerte de Darwin, todavía no tenemos ni la más ligera idea demostrable, o siquiera plausible, de cómo en realidad tuvo lugar la evolución... y en los últimos años esto ha llevado a una serie extraordinaria de batallas en cuanto a toda la cuestión. [...] Entre los evolucionistas mismos existe un estado de casi guerra abierta, en la que toda clase de secta [evolucionista] insta a que se efectúe alguna nueva modificación.” (C. Booker, escritor del Times de Londres, The Star, Johannesburgo, 20 de abril de 1982, pág. 19.)
La revista científica Discover dijo: “La evolución [...] no se halla solo bajo ataque por cristianos fundamentalistas, sino que también está siendo cuestionada por científicos de reputación. Entre los paleontólogos, científicos que estudian el registro fósil, aumenta la disensión” (número de octubre de 1980, pág. 88