No nos damos cuenta que estos son los mejores días de nuestra vida, nos ahogamos con el whisky, nos volvemos más miedosos, no queremos saltar al abismo ni sentir el viento porque todavía hay tiempo para sentir y entender las cosas simples que se vuelven lejanas y tremendas para nuestro corazón emparchado de ilusiones.
¿Por qué no podemos amar abiertamente, decir la verdad y lanzarnos a las experiencias directas? No quiero ser un biólogo, un androide sin criterio, no quiero jugar a la rayuela siendo un anciano, no quiero quemar etapas, no quiero que se pase el tiempo de vivir sin vivir.
Quiero ir hacia el fuego como el rinoceronte. Mis vocales viajaron hasta España sin tener miedo, sin dinero, sin cenizas en los bolsillos de mis pantalones, fui a buscar la libertad plasmada en el rubí del alma de los pobres, enfrentar nuestra propia enajenación puede animarnos a pisar las serpientes y a saber quiénes somos. Vivir solo depende de nuestro corazón latiendo al ritmo de los recuerdos, estos son los mejores días de tu vida, ser jóven es vivir, ser anciano es recordar. No tengas miedo, no finjas demencia, no prejuzgues los juicios, todavía hay tiempo para reír y comprarnos un chocolate en la esquina del Sol.
Atte
Charles R. Darwin




